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Masacre de Hamás: joven sobreviviente cuenta a ABC su desgarrador testimonio

El 7 de octubre de 2023, a las 6:29 de la mañana, el valor de la libertad adquirió un significado visceral para Ariel Cunio, un joven argentino sobreviviente de la masacre lanzada por los islamis...

El 7 de octubre de 2023, a las 6:29 de la mañana, el valor de la libertad adquirió un significado visceral para Ariel Cunio, un joven argentino sobreviviente de la masacre lanzada por los islamistas de Hamás contra Israel y que marcó el inicio de la guerra en el enclave palestino.

El grupo Hamás fue designado por Paraguay -junto a otros países de la región- como organización terrorista. Aquel octubre, durante los ataques y atentados no solo se llevaron como rehenes a personas vivas torturadas, también los cuerpos de los fallecidos de distintas nacionalidades y credos. Murieron más de 1.200 personas.

Violencia endémica

Hablar sobre su experiencia es una parte crucial de su proceso de sanación, pero sobre todo Ariel siente que es fundamental contarle al mundo la verdadera naturaleza de Hamás y lo que realmente sucedió en octubre de 2023, porque considera urgente contrarrestar la desinformación y el negacionismo sobre la masacre de la que él fue un testigo directo.

“Israel ya sabe qué es Hamás, el mundo no y es un problema grave”, enfatiza, mientras describe a la violencia es endémica en la que viven los gazatíes, sin educación y adoctrinados desde pequeños.

¿Existe alguna respuesta al por qué del horror lanzado el 7 de octubre? “Para ellos no existe Israel. Hablan de Palestina. Entre tanto, se esconden en las escuelas y los hospitales. En su ‘cuento’ de estar con Dios, pero sus actos dicen contradicen a Dios”.

Comienzo del horror

Para este joven del kibut Nir Oz (comunidad agrícola), ese día comenzó con el estruendo de las alarmas de misiles. Lo que siguió después fue una tragedia que alteraría para siempre de su vida y la comprensión global sobre la naturaleza del conflicto en Oriente Medio.

Al contar su testimonio, Ariel pretende dejar un recordatorio al mundo de que detrás de las cifras y los análisis geopolíticos, existen vidas que fueron interrumpidas y que intentan, con dificultad, reconstruirse.

Durante la entrevista con periodistas editores de América Latina, invitó a una reflexión profunda sobre la naturaleza y el valor de la libertad, el costo de la seguridad y la urgente necesidad de no desviar la mirada ante la evidencia del auge de la violencia y la intolerancia extremas.

Ariel sobrevivió a la masacre y a un cautiverio de dos años en Gaza a manos de la milicia de Hamás, la organización radical palestina que gobierna de facto el enclave y fue designada como organización terrorista por varios países, entre ellos Paraguay.

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Su relato, compartido en el lugar donde su vida cambió drásticamente, no es solo un relato de supervivencia. Tras su liberación en octubre de 2025, en el marco del acuerdo promovido por Estados Unidos para poner fin la guerra Israel-Hamás, se convirtió en una voz que busca desentrañar la magnitud de lo ocurrido aquel día de terror y documentar la fragilidad de la libertad y preservar la memoria.

Alarma de misiles y oleada de terroristas

“Me desperté por la alarma de misiles”, recuerda Cunio. Lo que inicialmente parecía una rutina de seguridad en la región, rápidamente se transformó en horror. Al escuchar gritos en árabe a escasos 30 metros de su casa, comprendió que la amenaza era letal: más de 100 terroristas de Hamás se habían infiltrado el kibut por múltiples puntos en simultáneo.

La casa de Cunio se convirtió en un escenario de violencia directa. Sin armas para defenderse, se refugió junto a su novia, Arbel. “Entraron a mi casa, me pegaron, me pusieron un cuchillo en la cara, pegaron a Arbel, mataron a mi perro y nos secuestraron”, relata.

Con esos minutos de terror fue testigo de una escena que marcaría su percepción sobre el adoctrinamiento en Gaza: niños de apenas 11 años observaban y aprendían de los terroristas, algunos incluso con sangre en las manos que no les pertenecía, recuerda.

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Revivir el holocausto

La destrucción no fue selectiva en la colonia agrícola; fue total. Casas quemadas, familias desmembradas y una estela de muerte que, para los sobrevivientes, se compara con las páginas más oscuras de la historia de la humanidad.

“Para nosotros es como el Holocausto. No puedes mover lugares donde hay sangre en la tierra”, afirma el joven Cunio, subrayando la imposibilidad de retornar a una normalidad que para él ya no existe.

La tragedia de los Cunio se extendió por todo el kibutz. Silvia, la mamá de Ariel y que se sumó a la charla con los periodistas, relata el horror vivido por su otro hijo, Eitan, cuya casa fue incendiada mientras él, su esposa y sus dos hijas pequeñas permanecían en el cuarto de seguridad.

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Durante varias horas, Eitan sostuvo la puerta mientras los atacantes vertían gasolina por debajo. “Se desmayaron, mi hijo...”, cuenta Silvia con voz entrecortada. La familia sobrevivió gracias a la intervención de amigos que lograron rescatarlos en un estado crítico, vomitando humo negro tras horas de asfixia.

La incertidumbre se convirtió en la constante de los meses siguientes. Durante el cautiverio, la información era un arma de guerra. A Ariel le negaban la verdad sobre su familia, sometiéndolo a un terror psicológico constante.

“Me dijeron: tu mujer ya está con otro. La gente de tu familia no hace nada por vos”, recuerda sobre las tácticas de sus captores.

El reencuentro y la fe

Tras dos años de cautiverio, la liberación de Ariel Cunio no fue un evento de júbilo inmediato, sino un proceso de reconocimiento. Antes de ser liberado, un capitán de Hamás le ofreció ver a su hermano David, también secuestrado. El encuentro, filmado por los captores como parte de una puesta en escena propagandística, reveló el costo físico de la reclusión: ambos estaban pálidos, delgados y marcados por el aislamiento.

“Mi hermano no me reconoció porque tenía pelo largo, estaba todo blanco y pálido”, recuerda Ariel. Ese momento, que él compara con una producción de Hollywood, fue el primer contacto real con su familia tras 738 días en cautiverio.

La videollamada posterior con su mamá Silvia y el resto de sus seres queridos marcó el fin de una era de silencio, pero no el fin del trauma.

¿Qué es la libertad?

Para Ariel Cunio la libertad adquirió un significado profundo. “Estuve dos años sin decidir cuándo voy a comer, cuándo voy a tomar una ducha o ir al baño, cuándo hablar”, explica mientras observa el kibut devastado por los terroristas y enfatiza que la privación de la libertad es la esencia del cautiverio.

Su visión sobre el conflicto también sufrió una transformación radical. Antes del 7 de octubre de 2023, el joven Cunio albergaba la esperanza de que existiera una distinción clara entre la población civil de Gaza y los grupos armados.

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Sin embargo, su experiencia directa viviendo en casas y almacenes dentro del enclave palestino gobernado por Hamás le llevó a otra conclusión. “Vi adentro de Gaza niños de unos 6 años con cuchillos en el pantalón”, relata, describiendo una sociedad donde, según su testimonio, la violencia es una constante educativa.

Silvia, su madre, refuerza esta visión al recordar el testimonio de una maestra secuestrada que, desde su cautiverio, observaba cómo en las escuelas de Gaza se enseñaba a niños de primaria a marchar con armas y enfatiza sobre la necesidad de que la comunidad internacional comprenda la realidad de lo que enfrentan la niñez en Gaza y el futuro de Israel.

El peso de la memoria

Hoy el Kibutz Nir Oz es para Ariel Cunio, un recordatorio de una tragedia que no se debe repetir. Entre tanto, la idea de regresar a vivir allí es, por ahora, una imposibilidad emocional.

El proceso de sanación de la familia Cunio pasa por el testimonio. Hablar y explicar al mundo la realidad de los hechos es su forma de procesar el dolor.

No buscan una venganza, sino que la caiga la justicia para aquellos que perpetraron la masacre. “No soy de los que dicen ‘matá a todos’. No soy así, no soy como ellos (los terroristas)”, aclara, para luego concluir que la seguridad de Israel depende de la neutralización de las amenazas del terrorismo que, como el 7 de octubre, buscan la aniquilación de su pueblo.

Fuente: https://www.abc.com.py/internacionales/2026/07/09/masacre-de-hamas-joven-sobreviviente-cuenta-a-abc-su-desgarrador-testimonio/

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